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domingo, 7 de agosto de 2011

Queridos represores (carta abierta a las fuerzas de seguridad)

Este mosso parece alérgico a flores y sonrisas
Queridos miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad:
Permitid que os enviemos un mensaje a todos vosotros. A los agentes de la Policía Nacional, de los Mossos d’Esquadra, de la Ertzaintza, de la Guardia Civil, de la Policía Local o Municipal, de la Guardia Urbana… A todos. También a los militares. De Tierra, del Aire o de Marina. Del Ejército español, de la OTAN o de la ONU. A los que van con gorra o con casco, con escudo o sin él, con porra o con silbato, con pistola o con fusil, de uniforme o de paisano. Escuchad, por favor:
Sabemos y sabéis que sois personas como nosotros, aunque vuestros altos mandos se empeñen en haceros creer –en hacernos creer a todos– que no es así. Sabemos y sabéis que os han enseñado a ignorar a vuestra conciencia y a olvidar vuestro lado humano. Sabemos y sabéis que habéis aprendido a actuar con contundencia en caso de duda, porque «de la cárcel se sale; del cementerio, no». Sabemos y sabéis que también vosotros tenéis familia e hipoteca, y que entre esa masa indignada a la que golpeáis podrían estar vuestros propios hijos, parientes, amigos o vecinos.
Y sin embargo, actuáis como si estuvierais vacunados contra los abusos del sistema. Y no lo estáis. Los recortes sociales os afectan como a todo quisque. También a vosotros os han arrebatado derechos. También en vuestro gremio se trabaja más por menos. Os han quitado moscosos y os han bajado el sueldo. Os han alargado la vida laboral como a los demás. Vuestras pensiones son tan vulnerables como las nuestras. Vuestro estado de bienestar se ha encogido como el de todos. Y aun así, seguís acatando y ejecutando órdenes injustas. ¿Cuánto vais a tardar en reaccionar, en comprender que vuestro sitio está al lado de los oprimidos porque formáis parte de esa mayoría atropellada? ¿Esperaréis a que una desgracia personal os impida pagar vuestros créditos y sean vuestros propios compañeros quienes vengan a ejecutar el desahucio que deje a vuestra familia en la calle y con una deuda de por vida?
Quienes protestamos en las calles y las plazas, en los blogs y las asambleas también estamos luchando por el futuro de vuestros puestos de trabajo. De vuestras pensiones. De vuestros hijos. Y lo hacemos pacíficamente; sin agresiones. No es justo, alegáis, que unos pocos cientos de manifestantes corten las calles y colapsen una ciudad que pertenece a varios millones de ciudadanos. ¿Y sí lo es que poco más de trescientos diputados se presten a servir de guiñoles de los poderosos y pongan la ley a su servicio traicionando la soberanía de quienes los hemos elegido? ¿Es acaso justo que unas pocas docenas de megacorporaciones a las que nadie ha votado tomen decisiones que nos condenan a la inmensa mayoría a la miseria mientras ellas ganan más y más dinero y acumulan más y más poder? ¿No os dais cuenta de que tras ese eufemismo anónimo y espurio de los mercados se esconden los de siempre, la clase dirigente, los ricos que nos explotan? ¿Es que no veis que vuestro uniforme de funcionarios no es ningún antídoto contra la pobreza?
 Uno de los heridos en la carga policial del jueves 4 en Madrid
 hace las paces con un oficial de policía, que rechazó la flor.
Reflexionad sobre ello, porque la lucha no ha hecho más que empezar. Será larga y se irá recrudeciendo a medida que las masas tomen conciencia de su poder y los bastardos que toman las decisiones se dejen llevar por el pánico. Nos encantaría equivocarnos, pero todo parece indicar que las cosas van a ir a peor. En lo económico, en lo social y, desde luego, en la calle. Todavía no ha pasado nada irremediable. Solo heridos de distinta consideración. No esperéis a que ocurra algo que no podáis perdonaros. Por cierto, haríais bien en justificar con imágenes los heridos en vuestras filas. En la abundante información gráfica que se maneja no hay ni una sola instantánea o vídeo que recoja una agresión a un policía. Ninguna mentira puede sostenerse eternamente, y aunque vuestra brutalidad pueda quedar silenciada por la vergonzosa connivencia de los medios nacionales, nada impedirá que vuestras injustificables actuaciones den la vuelta al mundo.
Y esto va a durar. El chantaje financiero que ya estamos padeciendo no va a parar, y la respuesta indignada, tampoco. Si algo nos ha enseñado la historia es que la avaricia no tiene límites. Es una enfermedad que se alimenta a sí misma en las conciencias de los desalmados. Nunca tendrán bastante. Ya han copado las finanzas, los seguros, la energía, la gran industria, los transportes, las comunicaciones y los medios. Muchos de esos sectores fueron un día públicos, nuestros, de todos. Nos los han robado con la connivencia de quienes dicen actuar en nuestro nombre, pero no nos representan. Ahora están desembarcando en las loterías, la educación, la sanidad y las pensiones. Pero tampoco eso bastará para saciar su ansia. Lo quieren todo. Somos sus esclavos; ganado para sus granjas. Los poderosos no están ciegos; ven su propio fin y están acelerando la marcha antes de que todo se desmorone. Ellos tienen conciencia de clase; a nosotros nos la anestesiaron con la promesa de las oportunidades. Cada vez somos más los que empezamos a recuperarla. Os invitamos a hacer lo mismo.
Aún estáis a tiempo. Siempre estaréis a tiempo de reaccionar. De indignaros y rebelaros. No contra quienes os hacemos frente con actitud no violenta, sino contra las criminales decisiones de quienes os utilizan en su cobardía para defender su miserable estatus. Las órdenes que recibís no son una coartada. No somos vuestros enemigos. Vuestro bando es el nuestro. Cuando queráis sumaros, os recibiremos con los brazos abiertos.

Red Kite, agosto 2011.

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Las protestas sí son para el verano                                       Una cruz por persona

jueves, 16 de junio de 2011

Creer para ver (denuncia de una manipulación)

Los mossos, sin identificación. Al otro lado de la valla, dentro
del parque cerrado ayer al público, un elemento sospechoso.
Clic para ampliar.
Quienes llevan semanas buscando la forma de minar la legitimidad de la protesta de los acampados creen haberla encontrado en los casos de violencia aislada que se produjeron ayer en Barcelona. Es importante remarcar lo de ‘aislada’ porque, por lo visto hasta ahora en los telediarios, esa violencia se ha magnificado de manera capciosa y manipuladora. Para la práctica totalidad de los medios de comunicación, lo ocurrido «mancha» y «fractura» al 15M y «dilapida» el apoyo popular del movimiento. Algunos aseguran incluso que los violentos «robaron documentos y carteras a los parlamentarios» y que los diputados «temieron por su vida». Digan lo que digan estos mercenarios de la noticia con sus mentiras interesadas, los incidentes que se produjeron durante el intento de bloquear el acceso al Parlament NO fueron en absoluto generalizados. El tono general de la concentración ciudadana fue pacífico y organizado, a juego con el civismo que los indignados vienen demostrando desde hace un mes.
Cuando se destapan casos de corrupción, es curioso observar cómo nuestros políticos, sean del color que sean, se apresuran a entonar con sospechosa unanimidad el salmo de la excepcionalidad: Se trata, nos aclaran, de casos aislados que de ningún modo pueden generalizarse a toda la clase política, cuya honradez y buenas intenciones no deben ponerse en duda; la excepción no hace norma. Este estribillo monocorde es convenientemente amplificado por los medios a sueldo, que son casi todos. Cuando los hinchas de un equipo de fútbol se reúnen a millares para celebrar algún triunfo, es frecuente que la fiesta termine con disturbios violentos. La prensa y los telediarios nos hablan entonces de «grupos de incontrolados» que empañan la celebración. Tampoco aquí se hace regla de ninguna excepción. En el caso del movimiento 15M, en cambio, la partitura cambia por completo. Unos pocos granos forman playas, montañas y hasta cordilleras. Automáticamente, la protesta, toda ella, pasa a ser tachada de violenta y antidemocrática. Las etiquetas habituales (antisistema, anarquistas, comunistas) salen a relucir. No fueron más que unos pocos, pero acaparan las televisiones, las emisoras de radio y la prensa escrita y digital. Como siempre, el pseudoperiodismo es fiel a la vieja máxima de «no dejes que la realidad te estropee un buen titular». El objetivo es claro: confundir y engañar a la ciudadanía para que no cometa el error de unirse a las reivindicaciones. Y, de paso, conseguir que no se hable de los motivos de la manifestación: el salvaje recorte a los servicios públicos que el Parlamento catalán tenía ayer en su agenda.
Por fortuna, hoy en día la tecnología pone la captación de imágenes al alcance de cualquiera. En cada concentración hay miles de teléfonos móviles capaces de grabar lo que ocurre y difundirlo casi de inmediato a través de Internet. Para su desgracia, los manipuladores ya no tienen el privilegio de la exclusividad sobre la divulgación de la información. Como consecuencia, muchos miles de personas ya han visto estas fotografías, tomadas ayer en Barcelona:

Clic en la foto para ampliar.
Como puede verse, unos presuntos civiles charlan amigablemente al otro lado del cordón policial, apoyados sobre un coche patrulla. Son los mismos que fueron señalados por algunos manifestantes como los alborotadores que habían empezado los disturbios. Algunos de ellos van embozados para ocultar su rostro y su pinganillo. En el siguiente vídeo, que es la estrella audiovisual del día en Youtube, se aprecian más detalles:

Las imágenes dan que pensar, y no precisamente bien. Es indudable que estos individuos no son manifestantes. O trabajan para la policía o colaboran con ella. Identificados y señalados por la multitud, se reagrupan para evitar posibles agresiones. Agresiones que no se producen, dado que los verdaderos manifestantes no son tan violentos como se pretende hacernos creer. Uno de ellos, con la cara tapada, parece estar hablando por debajo de su máscara y se sube el embozo para ocultar el pinganillo de su oreja. Poco después, llegan unos policías uniformados, con cascos, porras y trajes de Batman –pero sin la identificación obligatoria– para sacarlos de allí; no detenidos, sino escoltados. El que no lo crea, no lo podrá ver.
Es evidente que ni la secuencia ni las fotos permiten concluir que sean estos elementos los alborotadores que provocaron los disturbios (si se pudiera demostrar, podría perseguírseles, como mínimo, por un delito de alteración del orden público, un cargo gravísimo en el caso de que, efectivamente, sean policías). Pero no es menos obvio que su comportamiento está lejos de parecerse al de unos agentes de paisano infiltrados entre la masa para controlar la manifestación. Cuando es ese su trabajo, los secretas actúan en grupos mucho más reducidos. Pero, si no era esa su función, ¿qué estaban haciendo allí esos individuos? Una inquietante pregunta, que seguramente ninguna autoridad se molestará en investigar.
La Fiscalía investiga, eso sí, los ataques a los diputados (con armas tan peligrosas como espráis de pintura o cáscaras de plátano), que Artur Mas ha calificado de «kale borroka» y contra los que anuncia «contundencia». Para asegurar esa contundencia, los Mossos habilitaron ayer una oficina provisional en el Parlament para que los diputados que hubieran sufrido algún tipo de agresión pudieran presentar la correspondiente denuncia. Una vez más, la ley del embudo: a las víctimas de la brutalidad policial se les exige que identifiquen a unos agresores que no llevaban la identificación a la que están obligados por ley; a sus señorías, se les lleva la comisaría a la oficina. Ver para creer. ¿O es creer para ver?

Red Kite, junio 2011.

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La cortina de humo                                                                        Gracias, Jorge

martes, 14 de junio de 2011

La cortina de humo (respuesta de Anonymous)

En teoría, la finalidad –y la obligación– de los cuerpos de seguridad del Estado español es la de proteger y velar por la seguridad de la ciu-dadanía. También en teoría, la función de los medios de comunicación es la de informar al público. Unos y otros se financian, en todo o en parte, con dinero público. Con dinero nuestro; de todos. Los últimos acon-tecimientos en España confirman, más que nunca, que esa teoría no se está cumpliendo. El verdadero fin de estos poderes es el de controlar a la población y mantenerla alienada y alejada de lo que ocurre dentro y fuera de nuestras fronteras. Quienes deberían estar a nuestro servicio, ya que pagamos sus sueldos, se dedican en realidad a proteger a los poderosos y a mantener el statu quo de obscena desigualdad, reprimiendo a quienes protestan ante tanta injusticia y silenciando las denuncias de quienes desenmascaran esta farsa.
Desde hace mucho tiempo, los Estados occidentales supeditan los intereses de las personas físicas a los de las personas jurídicas que gobiernan de facto. Los cuatro poderes de la Democracia –incluyendo al mediático, que es quizá el más influyente– gobiernan, legislan, juzgan e informan con un único objetivo: el de que nada cambie, para que la oligarquía financiera internacional siga siendo la dueña de nuestros mercados, de nuestra deuda, de nuestras vidas y las de nuestros hijos. Para que una raquítica minoría criminal y corrupta siga manejando el destino de la inmensa mayoría.
Ante la impresentable manipulación que los medios de desinformación y las autoridades policiales han urdido alrededor de la reciente detención en España de tres presuntos miembros de Anonymous, y vista la cortina de silencio y censura que se pretende tejer para esconder sus mensajes a la opinión pública, este blog quiere hacerse eco del comunicado que este colectivo de ciberactivistas ha emitido en respuesta a esas detenciones. A continuación se incluyen la transcripción y el vídeo de dicho mensaje. Queremos insistir, una vez más, en que no tenemos relación alguna con el grupo Anonymous ni con sus actividades. Únicamente difundimos el vídeo y el texto para que la ciudadanía pueda juzgar por sí misma:


 «Ciudadanos de España:
Anonymous es un colectivo de individuos independientes, sin líderes, sin cúpulas y sin que nadie nos dirija. Somos personas que vemos coartada la libertad de expresión en la vida diaria y en Internet, como si fuéramos simples marionetas sin derecho a protestar ni reclamar nada. Pero se equivocan. Hemos dicho basta. Nos hemos rebelado contra un sistema que nos creía dormidos y sumisos, que pensaba que sus actos serían impunes, y que la verdad podía ser ocultada para siempre. Este sistema es el mismo que castiga a quienes intentan decir la verdad. Por esto, queremos dar a conocer al Pueblo español, a la Policía Nacional, al Gobierno de España y al mundo nuestra decisión y reflexión, a través de la siguiente declaración:
Desde Anonymous venimos observando los últimos acontecimientos ocurridos en España: cómo se ha utilizado el nombre de Anonymous como una cortina de humo para desviar la atención de los desalojos que se están produciendo en las diferentes plazas de todas las ciudades, ocultando así una violencia desproporcionada por parte de la policía; vemos cómo se intenta maquillar la realidad social deplorable de un Gobierno ineficaz que, no solo no sabe cómo arreglar las cosas, sino que no quiere escuchar al Pueblo para arreglarlas.
La Policía Nacional, tanto en su comunicado televisivo como posteriormente, solo ha dicho mentiras. No han detenido a ninguna cúpula, porque no tenemos cúpula. El servidor que requisaron no era de Anonymous. Era un pequeño servidor de IRC con el que avisamos a los nuestros. No tenemos ninguna vinculación con ninguna banda terrorista, ni apoyamos el terrorismo, ni apoyamos ningún tipo de violencia. No vamos a publicar ningún dato de las fuerzas del Estado en ningún poder de apología al terrorismo, ni atacaremos ningún medio de comunicación, porque entendemos que la libertad de expresión no es negociable para nadie. Nada de lo que dice es cierto, salvo que somos muchos, que somos legión, que somos todos.
La prensa, los abogados, los profesionales de las tecnologías de la información, los ciudadanos…, todos se han mofado de tales declaraciones, dejando en evidencia la ineptitud de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Pero desde Anonymous estamos viendo que detrás de esas declaraciones hay algo que no quieren que veamos. Se están disolviendo las marchas; se está cargando contra los indignados brutalmente; se está desalojando a los acampados. Y no lo podemos permitir.
Dicho esto, y conscientes del abuso de poder por parte del Gobierno español y de la Policía Nacional, queremos hacer un llamamiento a todos los ciudadanos de España y del mundo que tengan conciencia social, y a los que no, para que se impliquen ahora más que nunca. Para que salgan a la calle con insistencia, constancia, alegría, contundencia y pacifismo. Los que no puedan, sepan que pueden colaborar en los ataques. Cada cual en su propio ámbito, cada uno con su nivel de compromiso, para que entre todos podamos destruir la censura, la corrupción, el abuso de poder y podamos vivir en libertad de expresión y decidir nuestro futuro y el de nuestros hijos.
Reiteramos que nuestras manifestaciones no tienen un carácter político, y continuaremos con las mismas hasta que reflexionen al respecto. Es el momento de que cambiemos las cosas. Es tu momento. Manifiesta tu indignación. Sal a la calle. Pelea por tus derechos.
Pueblo de España: no están solos. Anonymous está con ustedes. Somos Anonymous. Somos legión. No perdonamos. No olvidamos. Espérenos.
Tú decides».

Red Kite, junio 2011.

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In cúpula cupulórum                                                                      Creer para ver


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domingo, 12 de junio de 2011

In cúpula cupulórum (crónica de un esperpento policial)


De la peligrosidad de la presunta cúpula de Anonymous detenida el viernes por la eficiente policía española da una idea el hecho de que los tres jóvenes fueran puestos en libertad esa misma tarde. A pesar de ello, nuestros ladinos medios de comunicación, obedientes perros fieles a la voz de su amo, difundieron la noticia a bombo y platillo, como si se tratara de un golpe definitivo a una organización terrorista internacional. La esperpéntica rueda de prensa ofrecida por los gerifaltes policiales demostró que nuestras fuerzas de seguridad no solo han perdido el norte, sino que además han perdido el sentido del ridículo, si es que alguna vez lo tuvieron. La conferencia tuvo momentos dignos de una película de Berlanga o de un capítulo del show de Benny Hill. Ver a un alto funcionario de la Policía Nacional, con el uniforme oficial cuajado de galones y banderitas, exhibiendo, entre el material incautado, una máscara de Guy Fawkes («el último hombre en entrar al Parlamento con intenciones decentes») es algo que provoca carcajadas y hasta rubor ajeno. Una jaimitada más propia de Chiquito de la Calzada. Para colmo, el mandamás de turno confundió en sus declaraciones la expresión “denegación de servicio” con “denegación de auxilio” (minuto 3:10 de la rueda de prensa que se enlaza), dejando patente su profundo conocimiento de lo que se trae entre manos la Brigada de Investigación Tecnológica. Según nuestros sagaces sabuesos, las acciones de los tres jóvenes «pueden parecer trastadas de chavales, pero ya es delito». A muchos, en cambio, lo que nos parece una chiquillada es precisamente la ingenua y pueril actuación policial, que pone en entredicho el conocido axioma de que «la policía no es tonta».
  Cuesta creer que no es un chiste: el madero exhibe con una
  sonrisa inteligente el peligrosísimo material incautado.
Pues bien: Anonymous ya ha dado su respuesta a esa actuación. Cum-pliendo la palabra dada en el comunicado que abre este post, la página web de la Policía Nacional fue tumbada ayer por la noche, a la hora anunciada. El bloqueo del portal, pro-vocado por numerosos ataques de denegación de servicio, se prolongó hasta bien entrada la madrugada y afectó también a los portales del INEM y del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). El pronóstico de la hidra multicéfala parece haberse cumplido a rajatabla. El hashtag de Twitter #opPolicia hierve de comentarios.
Mientras tanto, los medios de comunicación siguen a lo suyo: manipulando, que es gerundio. La liberación de los tres activistas de Anonymous a las pocas horas de su detención ha sido silenciada de manera casi unánime. Como muestra de la censura impuesta en los canales convencionales, basta un botón: esta mañana hemos colgado en la edición digital de Público –el abanderado de los medios progresistas de este país– un comentario con un enlace a nuestra traducción de un reciente comunicado de Anonymous. Dicho comentario ha sido convenientemente censurado por los moderadores del periódico de Mediapro. Eso no ha impedido, sin embargo, que otros usuarios –con quienes no tenemos relación alguna– colgaran el mismo enlace y que varios cientos de lectores del artículo en cuestión hayan visitado hoy este blog para consultar la versión castellana de dicho comunicado. Público y otros medios pretendidamente progresistas dedican mucho espacio a criticar a la caverna mediática, pero utilizan sus mismos métodos cavernícolas de manipulación.
Como la policía, como los gobernantes de los países miembros de la OTAN, como todos los corruptos mandamases que anhelan perpetuar su opresión sobre los pueblos, los medios de comunicación siguen estando ciegos. Y su ceguera es la más grave de todas, porque es voluntaria. Se resisten a reconocer que la represión y la censura no hacen sino multiplicar las cabezas de la hidra. Se niegan a admitir la evidente decadencia de su pestilente tinglado transnacional de mentiras. Ven venir el fin, pero cierran los ojos. Se trata de una vieja reacción muy conocida: TIENEN MIEDO.

Red Kite, junio 2011.

[Otros comunicados de Anonymous en vídeo:



Más información sobre Anonymous en:


o en las cuentas de Twitter @Anon_Central y @YourAnonNews.]

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La serpiente sin cabeza                                                          La cortina de humo


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