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lunes, 6 de junio de 2011

La paradoja del 15M (¿disidencia prefabricada?)

Vivimos tiempos de paradojas formidables y omnipresentes. La entera realidad que nos rodea es una gigantesca paradoja. Estamos tan acostumbrados a las contradicciones, que las aceptamos como algo natural, como si fueran dogmas de fe o efectos secundarios ineludibles de nuestro sistema capitalista. Hasta el punto de que lo obvio, lo lógico, lo sensato llega a parecernos una manipulación:
Se invaden países para buscar armas de destrucción masiva, y las únicas armas de destrucción masiva que hay son las que porta el invasor. Se declaran guerras contra el terror a sabiendas de que son esas guerras las que perpetúan el terror. Se emprenden guerras contra el narcotráfico, pero el 89% del opio mundial (pdf, pág.16) sale de un país, Afganistán, ocupado y controlado militarmente por quienes emprenden esa guerra. El nobel de la Paz ordena un asesinato en nombre de la democracia. Se investigan genocidios, y el primero en sentarse en el banquillo es el juez que trata de perseguir a los culpables. Se provoca una crisis, y los que la han provocado salen mejor parados que nadie. No hay dinero para el estado del bienestar, pero los Estados gastan sumas astronómicas para ayudar a los que más tienen. Para generar empleo, se facilita y abarata el despido. Las empresas que más ganan son las que más empleados despiden. Para luchar contra los paraísos fiscales, se mantienen leyes que convierten a Europa en un paraíso fiscal. Se envía a la policía para mantener el orden, pero los disturbios empiezan cuando llegan los antidisturbios. Se arremete con cascos, escudos, protecciones y porras contra la población indefensa, pero resultan heridos 37 agresores. Se oprime a los pueblos en nombre de la libertad.
En medio de este vendaval de despropósitos, el así llamado movimiento 15M no podía ser una excepción. Tras la pluralidad inherente a un grupo tan heterogéneo como el de los indignados que siguen ocupando las plazas españolas, han aparecido grupúsculos cuyos intereses se adivinan –o se constatan– profundamente entrelazados con los del stablishment oficial al que dicen combatir. De nuevo, la paradoja: unos cuantos prosistema se disfrazan de antisistema para tratar de usurpar la representación de una protesta ciudadana legítima y más que razonable. Aunque no nos gustan las negritas, hemos querido subrayar ese ‘unos cuantos’ para remarcar que no pretendemos, en modo alguno, desprestigiar al movimiento. Desde este blog hemos apoyado y seguiremos apoyando al 15M. Estamos convencidos de que la aplastante mayoría de los que permanecen en las plazas lo hacen de buena fe y representan un deseo verdadero de cambio en el sistema actual. Sin embargo, tras una investigación somera, surgen dudas razonables sobre los auténticos motivos de algunas plataformas y sobre la pretendida espontaneidad de las movilizaciones. ¿Conspiranoia? Juzgue cada cual:
De vez en cuando, Enrique Dans se quita su pañuelo palestino
y se viste de casual para acudir a eventos como esta 'quedada'
de bloggers del PP. Ese a quien le estrecha la mano es Mariano
Rajoy.
-Detrás de Nolesvotes, uno de los colectivos que participaron en la gesta-ción del movimiento (no lo decimos nosotros; lo dicen ellos mismos en esta entrevista), apa-recen personajes cuyo compromiso con un cambio social es, cuando menos, cuestionable. Los entrevistados en el vídeo que se enlaza son Ricardo Galli (fundador de meneame.net) y Enrique Dans. El tal Dans ha estudiado en instituciones tan elitistas como la Universidad de California o la Harvard Business School, entre otras. Es miembro de los consejos asesores de cerca de una decena de empresas, ha trabajado para entidades como el Barckays Bank o la Caja de Navarra, y desde hace dos décadas es profesor en una de las más prestigiosas escuelas de negocios españolas, la IE Business School. Con un currículum semejante, no puede decirse que sea precisamente el paradigma de perroflauta. Dans se ha dejado ver en eventos muy alejados del espíritu apartidista del que presume el movimiento 15M; por ejemplo, en una reunión de bloggers del PP. Permitir que alguien así abandere una protesta contra el capitalismo salvaje que nos ha conducido a la crisis actual es como poner a Berlusconi de presidente del jurado en un concurso femenino de talentos. El portal nolesvotes.com, por cierto, es una rara avis de la red: el nombre del titular del dominio figura como protegido, una precaución poco habitual y nada tranquilizadora.
-Tampoco los titulares de otros dominios de Internet implicados en el movimiento aclaran demasiado su identidad. El portal spanishrevolution.es, por ejemplo, está registrado a nombre de Democracia Real YA, que figura también como persona de contacto administrativo. Cabría suponer que esta misma persona fuera titular de su propia web, democraciarealya.es, pero no. Esta última aparece registrada a nombre del Colectivo de Educador@s en Barrio Arrabal, una asociación con domicilio en Jerez que, esta sí, es también dueña de su propio dominio (colectivo-arrabal.org). Desconocemos lo que pueda significar todo este cruce de titularidades, pero sí sabemos lo que no significa: transparencia.
-No está del todo claro quién y cómo ha proporcionado los medios financieros y logísticos que han hecho posible que se desplegaran infraestructuras en las acampadas en un tiempo récord. La idílica idea de que todo ha sido fruto de la solidaridad anónima y del esfuerzo organizativo de unos jóvenes muy bien preparados aunque inexpertos no termina de convencernos a todos.
 La plataforma Democracia Real Ya ha conseguido una cober-
 tura mediática poco habitual en este tipo de iniciativas.
-Aunque es digno de festejarse el hecho de que los medios de comunicación hayan concedido al movimiento 15M una cierta impor-tancia y algo de su tiempo o de su espacio, resulta curioso que otras asociaciones e iniciativas que comparten idéntica indignación y llevan más tiempo luchando por unos objetivos similares (Iniciativa Debate, por ejemplo) hayan sido totalmente silenciadas por esos mismos medios.
-Es muy sospechoso el empeño de algún sector de la plataforma Democracia Real Ya, constatable en las distintas asambleas, en desradicalizar la protesta. De las exigencias originales de los indignados, entre las que se encontraba un mayor control de la banca (llegó a sonar incluso la palabra nacionalización) y los mercados financieros, la cancelación de la hipoteca con la entrega de la vivienda, la eliminación de los privilegios de los políticos o la separación efectiva de los tres Poderes del Estado, se ha pasado a unas reivindicaciones mucho más descafeinadas y asumibles por los poderosos. Esta paulatina y constante migración hacia unas peticiones más razonables se ha hecho siempre en pro de un «consenso de mínimos» que fuera capaz de aglutinar los intereses de los distintos grupos de indignados. Cantidad, en lugar de calidad.
-Son también oscuras las relaciones que ciertos asambleístas mantienen con las distintas Delegaciones del Ejecutivo, arrogándose el derecho de representación de todo el colectivo para negociar un desmantelamiento apresurado de las acampadas. Estos intentos vienen siempre argumentados por problemas de convivencia, seguridad y salubridad, convenientemente aireados por los medios. La rapidez con que se ofertado a los acampados de Sol, por ejemplo, la posibilidad de trasladarse a las instalaciones de Tabacalera en Embajadores es, como poco, sorprendente. Tales muestras de generosidad son algo absolutamente inusitado en nuestras autoridades.
-No menos curioso es el hecho de que ciertos pseudointelectuales cómodamente instalados al abrigo del sistema hayan aprovechado para arropar con sus palabras al 15M. Es el caso de elementos como Eduard Punset, cuyos inamovibles principios burgueses le han llevado en el pasado a militar en formaciones políticas tan dispares como el PCE, la UCD o el CDS. Con UCD fue diputado regional y llegó a conseller de Economía de la Generalitat y a ministro de Relaciones con Europa. Ha sido diputado nacional por CiU y europarlamentario por el CDS, para terminar con un fallido proyecto de partido propio (Foro). Profesionalmente, ha trabajado para entidades tan revolucionarias como The Economist o el FMI. Este exegeta de las voluntades colectivas ha pretendido sumar su discurso, claramente neoliberal (Punset es de los que aboga por la abolición de los Estados para dar paso a un nuevo orden mundial, un megaimperio planetario con un Estado único, estilo Starwars), a las protestas de los indignados. Con su engolamiento habitual, este anarcocapitalista convencido dio las gracias al movimiento por «mantener viva una esperanza que llevamos cultivando desde hace mucho tiempo», en un burdo intento de arrimar el ascua a su maloliente sardina, que es precisamente el tipo de pescado podrido que la protesta popular pretende combatir.
  La particular visión de la caverna mediática sobre la natura-
  leza oculta del movimiento 15M.
Tampoco puede obviarse el hecho de que, desde los primeros días de la protesta, han aparecido versiones de lo más disparatado sobre quién podía estar detrás del 15M. Esa es una maniobra básica que cualquier conspirador debe conocer. En toda conspiración que se precie, uno de los primeros y obligados pasos es difundir versiones absurdas sobre la propia conspiración. Se trata de exagerar todo lo posible mediante interpretaciones peregrinas entre las que pueda confundirse, llegado el caso, cualquier intento serio y documentado de destapar la conjuración. Algo muy parecido a lo que está haciendo la caverna mediática con su idea de que «socialistas y comunistas dirigen desde la sombra el motín de la Puerta del Sol».
En resumen: hay razones para pensar que, al menos en su origen, el movimiento de protesta que nos han vendido como espontáneo no sea más que una maniobra calculada –mal calculada, por suerte– del propio régimen capitalista para dejar escapar de manera controlada una presión social que amenazaba con hacer estallar el sistema. Es lo que el economista canadiense Michel Chossudovsky llama disidencia fabricada. Ciertamente, el tratamiento que los grandes medios de comunicación han dado a este asunto, sobre todo a la hora de publicitar el tan cacareado «consenso de mínimos», se ajusta con fidelidad a los patrones de lo que Chomsky definió como «fabricación del consenso».
Sin embargo, también hay motivos para la esperanza. Vistos los nervios que hay en muchos sectores, el sistema parece estar lejos de tener controlada la situación. A juzgar por respuestas tan desproporcionadas como la carga de Barcelona (contra la que deberían exigirse responsabilidades políticas, civiles y penales), parece evidente que a los poderosos se les ha ido la cosa de las manos. Tal vez han calculado mal, y ahora el movimiento sea imparable. En ello confiamos. ¡Adelante, valientes!

Red Kite, junio 2011.

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Y Mariano rajó                                                                          Puede salir el sol


Texto disponible bajo licencia Creative Commons Atribución Compartir Igual 3.0

martes, 31 de mayo de 2011

Ni una colleja (crónica de un expediente insuficiente)

Tu otro banco, y cada día el de más gente...

... un banco en el que lo más importante son las personas. ¿Hablamos?

[ATENCIÓN: La foto anterior es, probablemente, un montaje. Parece evidente, viendo la tercera foto, que la guerra no iba con el anciano, aunque alguien ha pretendido que así lo pareciera. Es posible que lo hayan apartado sin contemplaciones, pero los palos no eran para él, sino para los indignados del otro lado de la valla. El susto, eso sí, al pobre hombre no se lo quita nadie. Para mayor tranquilidad, se puede consultar este vídeo, que demuestra que no le duele nada y solo está desconcertado por tan brusco despertar.]

Aunque aparentemente no resultó herido, no debió de ser nada agradable para
el anciano despertarse rodeado de robocops enfurecidos.
Con un expediente sancionador. Así ha solucionado el Ajuntament de Barcelona el escandaloso affaire en que se ha visto envuelto uno de sus agentes más célebres. El policía Ferran Teruel saltó a la fama tras el brutal desalojo que se produjo el viernes pasado en la Plaza de Cataluña. Horas después de la violenta carga policial, el agente de la Guardia Urbana –a quien, en un principio, se tomó erróneamente por un mosso d’esquadra– colgó en su muro público de Facebook una conversación nauseabunda en la que lamentaba no haber podido agredir a ninguno de los indignados que se empeñaban en hacer valer su derecho fundamental a reunirse pacíficamente: «ni una colleja he podido dar». Por este motivo, la Corporación municipal barcelonesa ha decidido abrirle un expediente. De momento, que sepamos, no se ha tomado ninguna otra medida.
Hace solo unos meses, en octubre pasado, Assumpta Escarp, concejal de Prevención, Seguridad y Movilidad y tercera teniente de alcalde del mismo Ayuntamiento, solicitó a la Fiscalía que abriera diligencias contra algunas páginas web. Las opiniones que en ellas aparecían sobre los disturbios que se produjeron en la ciudad con motivo de la huelga general del 29-S, en las que supuestamente se enaltecía a los alborotadores, podían constituir, según Escarp, un delito de apología de la violencia. Por este motivo, la concejala pretendía promover el cierre de esos portales. No tenemos nada que añadir al comunicado que alguno de esos sitios de Internet, como Kaosenlared, emitieron en su momento para contestar al burdo –y a la postre, vano– intento de coartar la libertad de expresión. Pero sí queremos subrayar el doble rasero que aplica el consistorio barcelonés: en el caso de Ferran Teruel, la apología de la violencia no se presume por ningún sitio.
  Fragmentos de la cobarde conversación del agente de la Guardia Urbana
  que ha motivado el expediente.
Mientras tan-to, el ínclito conseller res-ponsable de la vergonzosa y desproporcio-nada actua-ción policial del viernes continúa enrocado en su obstinación. Para él los palos fueron necesarios y justificados. Puig saca pecho y dice que asume toda la responsabilidad, aunque luego matiza que el alcalde estaba al corriente y también «se mostró de acuerdo». E insiste, además, en que las imágenes que se han difundido solo muestran una visión sesgada de la realidad: «no se ve cómo a un mosso le rompieron cuatro dedos de una mano, o cómo a otro le rompieron el menisco». Y ese es, precisamente, el problema: que esa otra violencia de la que habla el conseller de Interior no se ve por parte alguna. Ni rastro de las 37 agresiones que, presuntamente, supusieron otros tantos heridos entre las fuerzas de seguridad. Para superar nuestra incredulidad, tal vez debería aportar pruebas. Quizás tendría que haberse asegurado de que la cámara web municipal ubicada en la plaza estaba operativa. O, a lo mejor, debía haber avisado a todas las televisiones antes de actuar, para que pudieran filmarlo. O, mejor aún, haber equipado a algunos agentes con cámaras para recoger la flagrante injusticia de los ciudadanos agrediendo con saña a indefensos policías ataviados con cascos, protecciones, porras y trajes de Batman. Pero no. A Puig se le pasó todo eso. Y ahora, claro, la ciudadanía, por desinformación o por mala llet, le echa la culpa a sus inocentes mossos. Eso sí, en el futuro, estudiará dotar a los antidisturbios con microcámaras como las de los Navy SEALs, para que eso no vuelva a pasar. Y esto lo dice el mismo que paralizó, nada más llegar al cargo, la instalación de cámaras en las salas de cacheos de las comisarías.
Pero no es sólo que Felip Puig mienta como un bellaco para intentar salvar su cabeza. Es que, encima, nos toma por imbéciles. Según él, los mossos sí llevaban en su indumentaria la identificación personal, algo a lo que están obligados por ley. El problema es que la llevaban debajo del chaleco. Y como al chaleco, por ser ignífugo, no se le pueden pegar velcros (sic), pues la identificación quedaba oculta. Sobran los comentarios, pero si a alguien pretenden multarle alguna vez por no llevar en su coche la pegatina de la ITV, no tiene más que alegar que su parabrisas es antivaho y no se le puede pegar nada.
Más le vale al consejero buscar argumentos más consistentes si quiere convencer al Comité Europeo para la Prevención de la Tortura, órgano dependiente del Consejo de Europa, que ha decidido investigar lo ocurrido en la Plaza de Cataluña. De no aparecer pruebas que sustenten la versión oficial, las imágenes que se han visto hasta ahora no permiten albergar ninguna duda sobre lo sucedido. Algunas incluso resultan difíciles de creer. Y, sin embargo, son reales. Cualquier parecido con la ficción es mera coincidencia.
A todo esto, los indignados siguen en sus plazas tras dos semanas de acampada. A los de Barcelona incluso se les permite ya pasar por las dependencias municipales a recoger las pertenencias que les fueron requisadas en la limpieza del viernes. Es decir, ya pueden ir al vertedero del Sot del Midgia, en Montjuic, a tratar de encontrar sus enseres entre una montaña de basura. Deberán aportar, eso sí, una factura que justifique que son los propietarios. Si en Valencia fueran igual de tiquismiquis, Camps iría desnudo por el mundo.

Red Kite, mayo 2011.

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Gracias, señor Puig                                                                      Y Mariano Rajó

sábado, 28 de mayo de 2011

Gracias, señor Puig (tributo a un voluntario inesperado)

Esta es la respuesta que dio ayer por la tarde la ciudad de Barcelona a los atro-
pellos policiales de la mañana. Foto: Ainhoa Zoco (@Mind_Your_Gap)
Gracias, señor Puig.
Gracias a usted y a toda la Consejería de Interior de la Generalitat.
Gracias por hacer que el señor Prat enviara a sus mossos en nuestra ayuda.
Gracias por darnos la razón, por sumar a tanta gente a nuestra causa.
Gracias por acercarnos las Instituciones y ponerlas a nuestro servicio.
Gracias por permitirnos aprovechar su formidable poder de convocatoria.
Gracias, porque esta plaza llena de millares de gargantas con una sola voz es, en gran parte, un mérito suyo. No exclusiva, pero fundamentalmente suyo.
  La imaginación es un arma más poderosa
  que las porras y las bolas de goma. Foto:
  JMRC5678.
Gracias por regar una flor que, aunque viva, estaba tal vez empezando a marchitarse lentamente.
Gracias, porque ahora somos más y más unidos.
Gracias, porque su ceguera ha abierto muchos ojos. Y muchas puertas.
Gracias, porque mucha gente que antes nos ignoraba ahora nos saluda y aplaude como a héroes.
Gracias por despertar la solidaridad de quienes ni siquiera nos conocen.
Gracias por mostrarnos ante el mundo, por facilitarnos una publicidad que sin usted nos habría costado mucho conseguir.
Gracias por regalarnos un trending topic #1 en Twitter.
Gracias, porque nos ha ayudado a entender que los golpes nos fortalecen. Porque aunque nos duela el cuerpo, tenemos la mente más clara y serena.
Gracias, porque ha dejado usted claro que la imaginación es un arma más potente que las porras y las pelotas de goma.
Gracias por hacernos más conscientes de nuestro poder.
Gracias, porque nos ha enseñado a superar los límites de nuestra voluntad y nuestra determinación.
Gracias por renovar el entusiasmo y la fe en nuestras convicciones.
  La respuesta violenta no ha hecho sino reafirmar la determi-
  nación y la solidaridad. Foto: Ramón (acampadabcnfoto).
Gracias por darnos más argumentos para conven-cer a nuestros padres y a nuestros hijos.
Gracias por ayudarnos a demostrarle a la ciuda-danía a qué y a quién sirven realmente los políticos.
Gracias, porque hoy es todo más fácil y luminoso.
Gracias, porque hoy tenemos más ilusión, más esperanza y más ganas.
Gracias por confirmarnos que estamos en la senda correcta.
Gracias, porque ahora el camino es más corto; con su inestimable colaboración, hemos dado otro paso hacia un mundo más justo y más humano.
Gracias, porque el mañana está más cerca.
Gracias, porque con su ayuda lo posible comienza a ser real. Puede que no hoy, pero a partir de hoy. Desde ya.
Muchísimas gracias por todo, señor Puig, y que disfrute usted de su retiro.

Red Kite, mayo 2011.

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Violencia gratuita con cargas al contribuyente                                Ni una colleja

viernes, 27 de mayo de 2011

Violencia gratuita con cargas al contribuyente (crónica de una corrección brutal)



H
acía muchos años que la palabra limpieza no se utilizaba en un sentido tan desvergonzado y atroz. La forma en que los Mossos d’Esquadra han desalojado esta mañana la Plaza de Cataluña en Barcelona nos ha recordado a otros tiempos. Tiempos lejanos, oscuros y siniestros. Por «motivos de salubridad», según ha declarado a Antena3 Manel Prat –máximo responsable de la policía barcelonesa que estaba siendo entrevistado en directo–, unos 200 mossos y otros 100 agentes de la Guardia Urbana se han presentado a primera hora en la plaza para «garantizar» que los equipos de limpieza del Ajuntament pudieran hacer su trabajo.
Y su trabajo era llevárselo todo. No solo la basura. También las tiendas, los tenderetes, los carteles… Toda la instalación organizada por los acampados ha sido desmantelada. Abundante documentación y numerosos ordenadores han sido también «requisados» y echados a los camiones de la basura. Y como los indignados, cuya resistencia ha sido pacífica en todo momento –sentados y con las manos en alto– se han negado a marcharse, han llegado las cargas, los porrazos y las pelotas de goma. El señor Prat, sin embargo, seguía sosteniendo en directo que los agentes habían «actuado correctamente» y ha negado que se hubiera disparado contra la multitud; según él, eran solo «salvas», aunque reconocía no haber «visto las imágenes». Si es cierto que no las había visto, sería por falta de interés, pues la unidad móvil de la cadena que le estaba entrevistando continuaba emitiendo en directo desde el lugar de los hechos. Poco después, el propio cámara de Antena 3 era alcanzado por una de esas salvas, demasiado sólida para ser solo ruido.
La cámara web del Ayuntamiento se encontraba esta mañana
muy oportunamente fuera de servicio.
El resultado de la correcta actuación de los mossos ha dejado hasta ahora un saldo de 121 heridos leves, 37 de ellos agentes de policía, según Europa Press. Como no se hayan visto afectados por el calor, el estrés o el fuego amigo, no nos explicamos cómo puede haber 37 heridos entre los agresores. Entre los acampados sí se han visto brechas sangran-tes, codos malheridos, espaldas con la porra dibujada en relieve sobre la piel… Los periodistas tampoco han escapado a la brutalidad. Ni siquiera los discapacitados se han salvado de la carga. Ha habido un furgón policial, matrícula 7205FVH, que ha protagonizado algo muy parecido a un intento deliberado de atropello. Habían ido a limpiar, pero no llevaban escobas sino armas. Habían ido a limpiar y han acabado manchando la plaza con sangre inocente y pacífica. Y habían ido además, como prueba de corrección, sin la preceptiva placa de identificación que todo policía debe portar en lugar visible. Por si acaso. Casualmente, la webcam municipal mostraba en lugar de imágenes un aviso de texto: “Interrupciò temporal de la imatge”.
Siempre según la versión del señor Prat, el motivo de esta intervención era también el de evitar una catástrofe ante la posibilidad de que una hipotética victoria del Barça en la final europea de mañana por la noche hiciera coincidir a los aficionados azulgranas con los acampados. Una excusa peregrina, dado que los culés ya habían avisado de que, precisamente para evitar problemas, cualquier celebración se trasladaría de la habitual fuente de Canaletas al Arco del Triunfo. De hecho, las unidades móviles de TV3 estaban instaladas ya esta mañana en el nuevo emplazamiento. A la cadena autonómica catalana, por cierto, no se la ha visto por la Plaza de Cataluña. Afortunadamente, Antena 3 sí que ha estado allí para mostrar al mundo entero un desalojo que ha llegado al primer puesto de los Trending Topics internacionales hoy en Twitter. Aun así, la versión oficial insiste en que no se trataba de un desalojo, sino de una «cobertura de apoyo para limpiar la zona», una interrupción temporal de la acampada por razones de higiene. Una mentira que resulta irónica, toda vez que los acampados también estaban allí por una cuestión de higiene. De higiene democrática.
La propia Unión de Oficiales, la asociación profesional de mandos de la Guardia Civil, ha colgado hoy en su página web el siguiente comunicado:
«La limpieza de la plaza no es motivo que pueda justificar la limitación del derecho fundamental [de reunión], máxime cuando puede efectuarse por zonas, compatibilizando dicha labor con la ocupación de la plaza. Tampoco se puede amparar el desalojo de la Plaza de Cataluña en la hipotética celebración de la victoria de un partido de fútbol (que ni tan siquiera se celebra en España) y la posible confluencia de aficionados con manifestantes. En ese caso, la función de la policía es la de canalizar los flujos humanos de modo que no concurran en el mismo espacio, situación que no justifica la limitación de un derecho fundamental a unos en pro de las posibles celebraciones de otros».
Esa misma Unión de Oficiales denuncia que no se desalojaran las acampadas el sábado pasado, a pesar de la resolución de la Junta Electoral Central, esgrimiendo principios de «oportunidad, congruencia y proporcionalidad» y sí se haga ahora «que no concurren motivos suficientes».
Además de mostrar su indignación, ya hay quienes muestran
en su cuerpo las huellas de la corrección policial.
Tampoco han faltado quienes, para defender a los mossos, han alegado que habían sido atacados con ladrillos y bengalas. Cuesta creerlo, viendo las imágenes de la ciudadanía sentada pací-ficamente sin responder a las provocaciones ni a los golpes. TVE y Europa Press se unen a estas falacias titulando con descaro lo ocurrido en Barcelona como «batalla campal», con una falta de rigor que los descalifica como periodistas. En Twitter se informa de que hechos parecidos se han producido también en Badalona, Lérida o Sabadell. En la rueda de prensa habitual de los viernes tras el Consejo de Ministros, la primera pregunta para el vicepresidente y ministro de Interior ha sido sobre el desalojo. Respuesta: la que se esperaba: «no he visto las imágenes».
Mientras tanto y como era previsible, la carga policial solo ha conseguido aumentar la indignación y multiplicar el número de personas que vuelven a concentrarse en la Plaza de Cataluña. El desmantelado campamento se está reconstruyendo de nuevo. Como ya dijimos hace poco en este mismo blog, el uso de la fuerza no hace sino darnos la razón a los no violentos. El movimiento crece y continúa. De momento, ya está en marcha una recogida de firmas para exigir la dimisión de Felip Puig, consejero de Interior de la Generalitat. Para esta tarde a las 19:00 ya hay convocada otra gran concentración en esta y en muchas otras plazas para protestar contra esta salvaje agresión. Los convocantes animan a los asistentes a que se presenten portando flores (#confloresalas7) como respuesta a la violencia gratuita institucional. Gratuita, aunque los sueldos de los mossos se paguen con fondos públicos. Gratuita, pero con cargo al contribuyente. Y con cargas.

Red Kite, mayo 2011.

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Las Cortes de Pitágoras                                                           Gracias, señor Puig

martes, 24 de mayo de 2011

Las urnas y el gato con cascabel (crónica de una suerte anunciada)



Pasó la vorágine electoral y comienza el carrusel de los analistas. Cientos y cientos de exegetas de las urnas dedican su verborrea a explicar el serio batacazo sufrido por el PSOE en estos comicios. Los informativos y las tertulias son un hervidero de especialistas. Politólogos, sociólogos, psicólogos, periodistas, políticos en activo y en pasivo y un sinfín de charlatanes de las profesiones más variopintas tratan de dar con la respuesta del millón, la causa de un resultado electoral que ha colocado al partido gobernante al borde del abismo.
Los motivos, en realidad, están bastante claros. De nada sirve darle vueltas: el PSOE se ha desplomado porque sus votantes siguen siendo de izquierdas, mientras que su política –al menos la económica, la que importa– se ha vuelto de derechas. Y para hacer políticas de derechas no hace falta reinventar el PSOE, porque ya hay otro partido mejor colocado. Considerar cualquier otra hipótesis no es más que pretender encontrarle tres pies al gato. Esta vez no han colado ni las explicaciones peregrinas ni la campaña del miedo ni el discurso de la pretendida responsabilidad. La primera responsabilidad, que ZP parece haber olvidado, es la de defender a los trabajadores que le votaron y que ahora han castigado a un partido que ha renegado de su historia, de sus siglas y de la clase obrera a la que dice representar. Y no: no nos representan.
Si el Gobierno pseudosocialista ha podido consumar su traición ha sido porque los mecanismos de control han fallado. El Parlamento ha fallado. El sistema ha fallado. Como han puesto de manifiesto las protestas del 15M, nuestra Democracia representativa ni es representativa ni, mucho menos, es Democracia. Solo así se explica que se haya conseguido poner en práctica un salvaje catecismo neocapitalista que está en las antípodas de los intereses de la inmensa mayoría de la población. Si nuestras Cortes reflejaran de verdad la opinión de la calle, no les habría resultado tan fácil hincar la rodilla ante la oligarquía financiera internacional que dirige los destinos del mundo para su mayor beneficio.
Dicen desde Ferraz que el fallo ha estado en «no saber explicar a la ciudadanía la conveniencia de las reformas». Deben de referirse a intentos como el de justificar la subida del IVA alegando que aumentaría la recaudación para «proteger a las clases menos favorecidas» y al Estado del bienestar (Salgado dixit); o al impresentable silogismo según el cual para crear empleo hay que abaratar el despido; o a la indecente consagración del déficit público como enemigo número uno de la recuperación. El aparato propagandístico soezialista sigue empeñado en tratarnos a los ciudadanos como si fuéramos menores de edad, incapaces de desentrañar la compleja madeja de la macroeconomía neoliberal, ante cuyas leyes inmutables debemos sacrificar nuestra soberanía para «calmar a los mercados».
Esa estrategia no es ninguna novedad. ¿Alguien se acuerda de la pregunta de la OTAN en 1986? Para quienes no tengan memoria o edad para recordarla, la rescataremos aquí, como paradigma de lo que para el PSOE viene significando desde hace décadas explicar algo a los ciudadanos:
«El Gobierno considera conveniente, para los intereses nacionales, que España permanezca en la Alianza Atlántica, y acuerda que dicha permanencia se establezca en los siguientes términos:
1º. La participación de España en la Alianza Atlántica no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada.
2º. Se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español.
3º. Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España.
¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica en los términos acordados por el Gobierno de la Nación?»
La pregunta era muy sencilla: ¿Quiere usted que España entre el la OTAN, sí o no? Sin embargo, los alquimistas del marketing político la convirtieron en un monumento a la retórica más mendaz. Y la adornaron, además, con una pueril exposición de motivos que no solo no aclaraba nada sino que añadía aún más confusión, inventando una inexistente distinción entre una «estructura militar integrada» y otra estructura distinta, presuntamente no militar, tan falsa que ni siquiera se nombraba. Tan solo unos meses después de la consulta, el entones titular de Exteriores del Gobierno socialista, Francisco Fernández Ordóñez (hermano de Miguel Ángel, actual gobernador del Banco de España), reconocía desde la portada de un diario nacional: «Estamos en la OTAN con todas sus consecuencias». Eran otros tiempos, y fueron otros personajes los que orquestaron aquella estafa, pero es evidente que para el PSOE los verbos explicar, confundir y engañar siguen teniendo un significado peligrosamente próximo.
Y como, para su desgracia, la ciudadanía ya es mayor de edad, está mejor formada que entonces y dispone ahora de canales alternativos de comunicación, el ardid no ha surtido en esta ocasión el efecto deseado. La clase trabajadora se ha visto engañada ya demasiadas veces para dejarse convencer de nuevo. Los ratones han conseguido ponerle el cascabel al gato. El castigo en las urnas estaba cantado. Y ahora, además, contado y escrutado al 100%. No es posible seguir escondiendo el plumero. Si el PSOE quiere reconquistar el voto de la izquierda, deberá reorientar su política. Zapatero, a tus izquierdas. No valen cuentos. O refundarse o desaparecer. O quizá ambas cosas.

Red Kite, mayo 2011.

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La Justicia de la Tarara                                                    Veneno made in USA

sábado, 21 de mayo de 2011

La Justicia de la Tarara (saludo al 15M)

Primero fue el intento de excluir de estas elecciones a unas listas que constituyen la última prueba empírica de que el nacionalismo violento de las pistolas comienza ya a ser parte del pasado. La estrategia de Bildu apunta a un futuro alumbrado tan solo por la vía pacífica a la que tantos y tan injustos muertos ha costado llegar. Para muchos, ese rechazo del terror no es suficiente, y elevaron sus sospechas a las más altas magistraturas del Estado. La Justicia actuó como la Tarara: que no, dijo el Supremo; que sí, dijo el Constitucional. En ambos casos, la sentencia se alcanzó por la mínima diferencia. Y Bildu consiguió participar en los comicios. Mientras, Montesquieu observaba perplejo. Tal vez vencido, tal vez solo desorientado.
Pero pronto la discusión se vio sorprendida de nuevo por un protagonista no invitado: el Pueblo. La Plataforma 15M tomó las plazas para decir basta. Casi uno de cada dos jóvenes españoles está sin empleo, y decidieron cruzar el Rubicón, considerando que era preciso y urgente establecer un límite. Hasta aquí hemos llegado. Quienes provocaron la crisis continúan con sus fortunas intactas mientras los de a pie pagamos de nuestro bolsillo y de nuestros derechos sus indecentes rescates. Inaceptable. Inadmisible que los poderosos hayan vuelto ya a sus beneficios multimillonarios mientras aprovechan los resquicios legales impuestos por Europa para despedir a millares de trabajadores. Intolerable que se socialicen las deudas y se privaticen los beneficios. Inaguantable que se siga esquilmando el patrimonio estatal (público. Nuestro. De todos) que nos legaron nuestros abuelos para ponerlo a disposición de la codicia financiera internacional. Era hora de actuar, y se ha actuado.
Los jóvenes –la generación mejor formada de la historia de España– decidieron tomar la palabra. Los trabajadores a quienes el neocapitalismo salvaje puso en la calle decidieron tomar las plazas. La ciudadanía harta y olvidada decidió tomar la palabra para mostrar su indignación y exigir que la Democracia recupere su sentido ancestral y universal: que gobierne el Pueblo.
El intento de desalojo de la madrugada del martes pasado, con premeditación, nocturnidad y alevosía, solo consiguió fortalecer y legitimar aún más la protesta. El miedo de la clase gobernante obligó de nuevo a consultar a la Justicia, esta vez derivada a las Juntas Electorales provinciales. Y otra vez, la Tarara: Salamanca, que sí; Madrid, que no; Valencia no sabe/no contesta. Desconcertada por el ridículo contrasentido, la Abogacía del Estado recurre a la Junta Electoral Central (ocho magistrados del Supremo más otros cinco designados por el Parlamento) para «unificar» unos criterios absurdamente dispares. El resultado se impone, otra vez, por un solo voto: que no. Según el veredicto, las concentraciones en las plazas pueden interferir con la sacrosanta –y única en las democracias occidentales– jornada de reflexión y con el libre ejercicio del derecho al voto durante la jornada electoral. La sentencia choca con la jurisprudencia reciente del Tribunal Constitucional, tal y como recoge el voto particular del juez Varela: «Es obvio que la exposición de ideas, de manera pública y colectiva, puede trascender a las decisiones de los electores. Pero cabe decir que, lejos de coartarlas, las enriquece porque las abastece de argumentos». Pero nada. Según sus señorías, el derecho de reunión ha de quedar cercenado. Los magistrados de la asociación Jueces para la Democracia denuncian el criterio obsoleto de la JEC, pero la consigna parece ser «jueces, parad la democracia». Ante este atropello, ninguna institución oficial actúa de oficio, pero Izquierda Unida recurre al Alto Tribunal. Tampoco. El Supremo ni siquiera lo admite a trámite. Se intenta con el Constitucional…
Mientras tanto, en las acampadas, las asambleas deciden ignorar este tararesco comportamiento de la Justicia y seguir adelante con la protesta pacífica. El fallo de la JEC sirve de acicate, y la Puerta del Sol registra un nuevo récord de indignados. Una indignación, por cierto, muy bien organizada. Las distintas comisiones se han multiplicado, y nuestros jóvenes están dando todo un ejemplo de hasta dónde puede llegar el genio hispano cuando se lo propone: hay grupos encargados de la comida, de la limpieza, de infraestructuras, de seguridad, de asuntos jurídicos, de relaciones con los medios, de información a los viandantes, de difusión internacional,… Ya disponen incluso de inodoros para los acampados y hasta de placas solares. La megafonía ya está centralizada y mejorada…
El mundo observa asombrado. Maravillado. Hasta con cierta envidia. La mecha ha prendido, y ya hay concentraciones de apoyo en más de una docena de ciudades de todo el planeta. Por vez primera en muchos años –triunfos deportivos aparte–, uno se siente orgulloso, rabiosamente feliz, de ser español. ¿Qué pasará el lunes? Nadie lo sabe, pero algo es seguro: tras el 15M, nada será lo mismo.

Red Kite, mayo 2011.

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No, you can't                                                      Las urnas y el gato con cascabel

miércoles, 18 de mayo de 2011

No you can't (contra políticos traidores)


La semilla ha prendido, y la marcha es imparable.

No, you can’t. No podéis.
No conseguiréis acallar el clamor de la ciudadanía con vuestro silencio informativo y vuestros telediarios sesgados.
Nada podrá vuestra manipulación de los medios convencionales contra los trending topics (#democraciarealya, #15M, #acampadasol, #nonosvamos, #spanishrevolution, #yeswecamp) de la Red y la pluralidad incontrolable de la blogosfera.
Será inútil una lista de Sinde frente a la solidaridad cibernética.
Serán estériles los graznidos de vuestros voceros a sueldo, porque los verdaderos intelectuales están con nosotros.
No bastará con colgarnos etiquetas de vándalos antisistema a quienes pacíficamente hacemos que se tambalee vuestro estaribel de pestilente corrupción.
No desacreditaréis la legitimidad de nuestra protesta infiltrando a vuestros perros provocadores entre la masa indignada, porque ya todos los móviles tienen cámara para retratar vuestra cobarde estrategia.
No podréis taparos; quedaréis desnudos frente al mundo, mostrando vuestras vergüenzas y vuestra indecente sumisión a la oligarquía financiera que os maneja como a marionetas.
Nadie acudirá en vuestra ayuda, porque los mercados no pueden salvaros; os abandonarán cuando comprendan que ya no podéis serles útiles. No habrá rescates ni paraísos fiscales para vuestra traición.
Jamás nos pararéis usando la fuerza, porque nos asisten la razón, la Ley –vuestra propia Ley– y la ayuda desinteresada de quienes ponen en evidencia con rigor jurídico la ilegalidad de vuestros desalojos. Cada golpe vuestro nos fortalece.
No nos asustaréis, porque nos queda ya poco que perder; el único miedo que se puede oler es el vuestro.
No nos compraréis, porque hemos aprendido que el progreso de la Humanidad no puede medirse en euros ni en dólares.
No nos desmantelaréis, porque no tenemos caudillos. Nuestra organización no es fija y jerárquica, sino horizontal y ubicua.
No nos dividiréis, porque nuestra unión es espontánea; es vuestra propia opresión la que nos cohesiona.
No rentabilizaréis con votos nuestra indignación, porque no hay partido ni sindicato que nos convoque.
No nos convenceréis, porque lleváis mucho tiempo engañándonos.
No servirá que nos llaméis anarquistas, porque el Estado somos nosotros: el Pueblo Soberano que acabará imponiéndose sobre la tiranía de los mercados.
No os creerán cuando nos llaméis terroristas, porque somos nosotros las víctimas del terror financiero al que obedecéis.
Nunca conseguiréis desarmarnos, porque nuestra única arma es la movilización no violenta.
No nos detendréis escondiéndonos, porque Internet no tiene fronteras, y otros muchos se nos unirán.
No podréis ignorarnos, porque somos demasiados. Y cada vez seremos más.
No podéis ganar, porque ya habéis perdido. You can never win because you have already been defeated.

Red Kite, mayo 2011.

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¡Democracia republicana YA!                                          La Justicia de la Tarara