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jueves, 14 de julio de 2011

#RubalcabaContestaDO (crónica de una entrevista prevista)

Mr. 'R' con su dedito y su gesto. Con 'R' de revelador.
El hashtag de Twitter #rubalcabacontesta fue ayer miércoles Trending Topic en España, como consecuencia de la entrevista que el presidenciable Mister ‘R’ había concedido a Pedro Piqueras en Tele5. Nos habría encantado tener la oportunidad de contestar por nuestra parte a algunas de las respuestas del candidato y de hacerle otras preguntas que el entrevistador –manso, manso– se dejó en el tintero. Dado que eso no es posible, recogemos aquí las mejores perlas de dicha intervención televisiva con nuestras observaciones personales:

Los flecos helenos.
Se arrancó el de Solares con una confesión para negar que el sistema se esté desmoronando: «Tenemos un problema, que es Grecia. (…) Ahora, con el paso del tiempo, estamos viendo que la solución que se dio a la crisis griega no era completa. Hemos dejado ahí flecos». Y olé. Se equivoca, según don Erre que Erre, el barómetro del CIS. Ni el paro, ni las penurias económicas, ni los políticos, ni la corrupción, ni gaitas. Nuestro problema es Grecia. Más concretamente, los flecos del problema griego. Sólo le faltó decir que los flecos eran como de plastilina.

El paro juvenil. El túnel y la luz.
La perspicacia del entrevistador reconduce al invitado hacia «el principal problema que tenemos: el desempleo»; sobre todo, el paro juvenil (43,5%). La solución, para Mr. ‘R’ «es un problema de dinero. (…) Estamos saliendo de la crisis. (…) Todavía estamos en el túnel, pero vemos la luz». Somos muchos los que, viendo esa luz al final del túnel a que se refiere el entrevistado, nos tememos que esa luz no sea otra cosa que el tren, que viene directo a atropellarnos. Un tren cargado de recortes económicos y sociales y de privatizaciones que nos empobrecerán a todos aún más.

La parábola del barco y la tormenta.
El candidato ve la luz. Y al amparo de esa luz, don Alfredo opina que ahora «ha llegado el momento de decirles a los sectores económicos, a aquellas personas que durante la crisis no lo han sentido, o que lo han sentido menos, que ya ha llegado el momento de colaborar, de echar una mano para que todo el mundo salga de la crisis y nadie quede atrás». Para alivio de las y los televidentes, el hábil entrevistador encuentra aquí su oportunidad para plantear la pregunta del millón: ¿por qué no se ha hecho antes eso mismo? La respuesta, que llega en forma de ejemplo «fácil de entender» resulta insultante, por pueril y peregrina: «No le puedes pedir al sistema financiero, a las cajas y a los bancos, un esfuerzo cuando estás en pleno proceso de reestructuración. Pero, cuando acabemos, sí. Entonces, sí, porque hay beneficios y sí se les puede pedir un esfuerzo». Aprovecha Mr. ‘R’ para adornarse con una palomita, reivindicando su progresismo al alegar que le han tildado de «izquierdista» por proponer algo así. Y pone la guinda con una parábola con la que, definitivamente, nos toma por idiotas: «Cuando un barco está en una tormenta, el piloto, el que lleva el barco, el capitán del barco tiene que hacer unas cosas; cuando la tormenta empieza a amainar, otras; y cuando amaina del todo, otras distintas». Para el candidato, el ejemplo del sistema financiero es «bastante evidente para entender por qué ahora hacemos cosas que hace un año o hace dos, sencillamente, no podíamos plantearnos».
Visto que el entrevistador estuvo, como se ha dicho, manso cual cabestro, no queda otro remedio que apuntarle desde aquí a Rubalcaba unas cuantas puntualizaciones:
- ¿Acaso han dejado nuestras grandes corporaciones de obtener en algún momento enormes beneficios con los que «echar una mano»?
- ¿No es más cierto que las grandes empresas como Timofónica ganaron precisamente el año pasado –el peor de la crisis, hasta ahora– más dinero que nunca? ¿Por qué se le permite a esta compañía antaño pública/nuestra recompensar a sus directivos a la vez que plantea, al amparo de la nueva legislación laboral, ERE’s que afectan a millares de familias?
- ¿Qué «reestructuración» han atravesado los repsoles, santanderes, bebeuves, endesas, gases naturales, o la propia Timofónica, para impedirle al Gobierno exigirles un «esfuerzo»? ¿No es peor la «reestructuración» a la que se han visto abocadas millones de familias al perder su fuente de ingresos? ¿Por qué a esas familias sí se les ha exigido ese «esfuerzo» desde el primer momento?
- ¿Qué debe hacer el armador y dueño del barco (nosotros; el Pueblo soberano) cuando su capitán actúa negligentemente durante una tormenta al conducir la nave hacia los arrecifes y arriesgar la vida de gran parte del pasaje, en contra de los cánones de navegación establecidos en el contrato armador-capitán?
- ¿Qué nueva criatura es esa de «ahora hacemos cosas que hace un año o dos no podíamos plantearnos»? ¿Qué cosas se están haciendo ahora? ¿Qué esfuerzo se les pide ahora a las grandes fortunas? ¿Dónde están las medidas concretas? ¿Por qué el PSOE debe esperar a la próxima legislatura para exigir a los ricos ese esfuerzo? ¿Acaso ‘ahora’ significa ‘después de que el PSOE gane las elecciones’?

A vueltas con el terrorismo.
Obviando todas estas cuestiones, el sagaz Mansiqueras dirige sus preguntas hacia asuntos tan trascendentes como la fecha de las elecciones, el terrorismo (un tema que, según el último barómetro del CIS, preocupa al 9,1% de la ciudadanía) o el caso Faisán. El presidenciable aprovecha el quite para lucirse insistiendo en que los terroristas están «más debiles que nunca» y en que el fin de la violencia «está ahí, al alcance de nuestras manos».

El 15M y la radicalidad.
Llegamos al momento estelar. El diestro Rubalcaba se enfrenta nada menos que a la pregunta de «uno de los impulsores del movimiento 15M» grabada en vídeo. A este impulsor no se le presenta con su nombre y filiación, que sí aclaran los subtítulos: Jon Aguirre Duch, portavoz de Democracia Real Ya. «Señor Rubalcaba: ¿qué papel pretende jugar usted, si en todos estos años nadie ha sido capaz de impulsar una ruptura radical frente a los dictados de los poderes financieros internacionales?» Lo de «ruptura radical» se lo pone a huevo a Mr. ‘R’, que se apresura a hacer gala de su moderación –por no decir su servil conformismo–, dejando claro que él no pretende «una ruptura radical con el sistema financiero». Lo que él quiere es que los poderes financieros, en España, «cumplan con su misión fundamental» dentro de «la economía de mercado establecida en nuestra Constitución». Ese encargo, el de «facilitar el crédito a las empresas y a las familias para dinamizar la economía, (…) no lo están haciendo en este momento». Lástima que el entrevistador no preguntara en ese instante por qué no se les ha obligado a hacerlo, a pesar de contar con una generosísima donación de miles y miles de millones de euros de nuestros fondos públicos.
Eso en España. A nivel mundial, el candidato psoecialista, se «conformaría, más que hacer una ruptura, con establecer un conjunto de reglas, (…) porque alguien decidió en algún momento que no hubiera reglas». Eso de señalar a un alguien anónimo como autor de la desregulación de los mercados es, lisa y llanamente, escurrir el bulto. Pretende el hábil entrevistado eludir la responsabilidad que su Gobierno y los Gobiernos anteriores, de España y de Europa, han tenido en la construcción del enrevesado galimatías legal llamado Unión Europea, que ha permitido e institucionalizado los chantajes que hoy sufre gran parte de la ciudadanía del Viejo Continente.
Pero más aberrante aún es la sibilina y subliminal relación que Tele5 establece entre el 15M y las «rupturas radicales». Al presentar esa única pregunta como representativa del movimiento de los indignados, el señor Mansiqueras está simplificando de manera injusta y torticera nuestras reivindicaciones. ¿Por qué esa pregunta, y solo esa? ¿Por qué se silencian otras exigencias, como la reforma de la Ley Electoral, la revisión a fondo de la Ley Orgánica que regula la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) o la supresión de los vergonzosos privilegios de la clase política? ¿Esas peticiones también son radicales? ¿Por qué ni siquiera se mencionan cuestiones tan importantes como la auditoría de la deuda, la tasa sobre las transacciones financieras, la reforma de la Constitución o la nacionalización de los sectores estratégicos, empezando por la banca? La respuesta es evidente: Tele5 y Mr. ‘R’ sirven a los mismos amos.

El pacto de silencio.
A partir de este punto, la entrevista resultó mucho más reveladora por sus omisiones que por los temas tratados. Refiriéndose al 15M, al que insistió en calificar de «movimiento juvenil», el propio Rubalcaba admitió que «sería de necios no escucharlo», e incluso reconoció que «hay cosas que dicen, que tienen razón», aunque prefirió no aclarar cuáles son esas cosas. Se habló de la banca, pero no se mencionó la palabra ‘privatización’. El asunto de la vivienda y las hipotecas («nuestro burbujón») se abordó, en primer lugar, insistiendo en la falacia que Mr. ‘R’ llama «pecado original (sic): hay quien pide una hipoteca y, probablemente, se fue más allá de lo que podía pagar». Sin embargo, no se tocó la cuestión de la dación en pago, y mucho menos, la del bloqueo parlamentario del PP$OE a las distintas iniciativas que han promovido esa solución. Se habló de corrupción –o mejor: se mintió sobre ella: «durante muchos años nos hemos esforzado por castigarla»–, pero no se hizo mención alguna a los indecentes privilegios de los políticos. Se trataron temas como la Educación y la Sanidad, pero no hubo ninguna referencia a los drásticos recortes en esas partidas ni a su privatización de facto.

Conclusiones.
En resumen, se pudo constatar una vez más que los políticos utilizan la prensa y la televisión más como un aparato de propaganda que como un medio de información. Sus mensajes no van dirigidos a la gente formada e informada, sino a los pobres incautos que ignoran la realidad de lo que sucede. Las preguntas serviles y pactadas, la artera manipulación en las exposiciones y, sobre todo, las importantísimas exclusiones en los temas tratados convirtieron la entrevista en una cuña publicitaria de 20 minutos. La ciudadanía no podrá ejercer sus derechos constitucionales a recibir una información veraz (art. 20.1.d) o a acceder a los medios de comunicación estatales (Art. 20.3) mientras propuestas como la de Iniciativa Debate no se lleven a la práctica.
El mismo discurso, por cierto, se ha trasladado también a otra entrevista, concedida esta vez a Juan Ramón Lucas en RNE. Los planteamientos han sido calcados, incluida la parábola del barco y la tormenta. A propósito de tan pueril metáfora, le recordamos desde aquí a Mr. ‘R’ que los dueños del barco somos nosotros, el Pueblo soberano, y que lo que ha hecho la tripulación al obedecer a otros amos distintos es un acto de insubordinación. Los rebeldes, con ‘R’, son ustedes, don Alfredo, y no nosotros. Los amotinados no están en las calles y las plazas; están en las Cortes españolas, en el Palacio de la Moncloa, en el Parlamento europeo y en el Consejo de la Unión.

Red Kite, julio 2011.

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Nos sobran los chorizos                                               Una noche en Casablanca


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viernes, 8 de julio de 2011

Nos sobran los chorizos (Sabina, reloaded)


Este plan no maquilla una reforma,
esta protesta es más que un ojalá.
El 15M no cabe en vuestras normas,
esta España no mira para atrás.
Este clamor de gritos indignados
niega vuestros medios y vuestro fin;
ahorraos la invocación a los mercados,
este régimen no da más de sí.
A este país tan huérfano de sueños
ya no vais a sacarlo de su empeño
de forjar su propia Constitución.
Nuestra soberanía no está en venta;
vuestras Cortes ya no nos representan;
este Pueblo enterró la Transición.
               .  .  .  .  .  .  . 

Esta España parada y sin esperanza,
esta mentira burda que se agotó,
esta cruel mascarada de democracia,
estas calles, estas plazas
que hierven de inspiración.
Esta juventud díscola y preparada,
este injusto ni-ni de generación,
esta quinta del Facebook, retuiteada,
solidaria y acampada,
exige una solución.
Vuestro cambio de aceras y de chaquetas,
no es más que servilismo neoliberal.
Qué pronto se envenenan vuestras promesas;
hacéis lo que os interesa,
lo que manda el capital.
Esa casita de muñecas de alterne
del Fondo Monetario Internacional,
ese Banco Central sin que lo gobiernen,
esos recortes en ciernes
y el rescate que vendrá.
No abuséis de la Transición,
no acuséis a mi indignación.
Si estorbo porque pienso,
vuestro consenso
es enfermizo.
Por las arrugas del Borbón
se filtra la preocupación
de saber que no puede mandar callar
como antes hizo.
No nos alcanza el pan, y además
nos sobran los chorizos.
Este museo de adláteres enchufados,
esta Justicia gris sin investigar,
esta grey de políticos imputados,
de delitos caducados,
de Gürtel y de Brugal.
Para desprestigiar nuestro movimiento,
mandáis a vuestros perros a provocar;
mandáis a vuestros medios a contar cuentos,
a tacharnos de violentos,
a mentir e intoxicar.
Violencia son los millones de parados;
es estirar el sueldo y no llegar.
Violencia son los desahucios de los bancos,
subvencionar el tabaco,
pero prohibirnos fumar.
Vuestras leyes son cínicas y alevosas;
lo llamáis democracia, y no lo es.
Firmasteis los Tratados con vuestra Europa,
desde Maastricht a Lisboa,
para podernos vender.
No abuséis de la Transición,
no acuséis a mi indignación.
Si estorbo porque pienso,
vuestro consenso
es enfermizo.
Por las arrugas del Borbón
se filtra la preocupación
de saber que no puede mandar callar
como antes hizo.
No nos alcanza el pan, y además
nos sobran los chorizos.

Adaptación de Red Kite sobre un soneto y una canción de Joaquín Sabina (1999).
Julio 2011.

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Hablando claro                                                               #RubalcabaContestaDO

jueves, 7 de julio de 2011

Hablando claro (una lección de coherencia)

Gerardo Fernández Naroña. Muchos como él necesitamos en
España.
Nuestro protagonista de hoy no es famoso; al menos, no en España. Sus palabras no son recientes; datan del 22 de octubre de 2009. Los asuntos de los que trata no nos afectan directamente; se circunscriben a la política mexicana. Y sin embargo, Gerardo Fernández Noroña es noticia hoy en este blog. Su breve discurso en la citada fecha en el Palacio de San Lázaro (sede de la Cámara baja mexicana) menciona situaciones y actitudes que nos resultan familiares a miles de kilómetros de distancia, como podrán comprobar quienes vean el vídeo de su intervención. Las imágenes fueron censuradas en el canal de la Cámara de Diputados y en las principales cadenas de la televisión azteca.
El señor Fernández Noroña (Michoacán, 1961) es diputado del Partido del Trabajo, una fuerza política que se define como izquierda antiimperialista socialista y que obtuvo 13 curules (escaños) en la Cámara de Diputados tras las últimas elecciones legislativas mexicanas. Militó anteriormente en el Partido de la Revolución Democrática, formación que aglutina desde 1989 a diferentes fuerzas socialistas de México y que pertenece a la Internacional Socialista.
Licenciado en Sociología, comenzó su andadura política como sindicalista y en 1995 formó la Asamblea Ciudadana en Defensa de los Deudores de la Banca, desde la que defendió los intereses de numerosos ciudadanos asfixiados por sus deudas con las entidades bancarias, deudas que la grave crisis mexicana de ese año había multiplicado. Sus protestas contra el entonces presidente Ernesto Zedillo lo llevaron incluso a pasar algunos días en la cárcel. En 2004 da el salto a la política nacional tras ser nombrado Secretario de Comunicación del PRD. Su constante actitud de denuncia de los presuntos fraudes electorales por parte del Partido Acción Nacional (PAN, el centro-derecha mexicano, actualmente en el Gobierno), lo situaron en el ala más radical del socialismo. Tras varios enfrentamientos con miembros del PRD, llegó a acusar a su compañera de partido y presidenta de la Cámara, Ruth Zavaleta, de traidora, por haber «entregado el cuerpo a cambio de un huesito». Estas palabras supusieron un escándalo. Fue tachado de misógino, y su declaración fue reprobada posteriormente por el Consejo Nacional del partido.
En 2008 abandonó el PRD, tras una primarias en las que Jesús Ortega se hizo con la presidencia del partido «de manera ilegítima», según el propio Fernández Noroña.
Tras ser elegido diputado por el PT en las elecciones de 2009, protagonizó la encendida intervención parlamentaria de la que ofrecemos un extracto en vídeo con sus palabras. La sesión se produjo tras una votación en la que las dos fuerzas mayoritarias, el Partido Revolucionario Institucional (PRI, las siglas hegemónicas en México durante seis décadas, un partido que tiene de revolucionario lo mismo que el PSOE tiene de marxista) y el PAN evidenciaron un pacto que no gustó nada a Fernández Noroña –y seguramente, tampoco a la mayoría de los mexicanos–. PRI (237 de 500 curules, un 47,4%) y PAN (142 curules, 28,4%) unieron sus votos para sacar adelante unas medidas económicas y fiscales que nada tenían que ver con los programas que habían defendido en la campaña electoral solo unas semanas antes. El protagonista de este post se mostró de todo menos comedido en la denuncia a sus compañeros de Cámara. Su actitud y su coherencia le honran –como él mismo declara, renunció a la mitad de su sueldo como diputado–, y sus palabras constituyen todo un ejemplo de un político entregado a su verdadera labor: la de defender no solo a sus votantes, sino a toda la ciudadanía.
NOTA: Este blog no se hace responsable de los eventuales ataques de envidia que este discurso pueda provocar a este lado del océano.


Red Kite, julio 2011.

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Nuestras barbas en remojo                                               Nos sobran los chorizos

viernes, 1 de julio de 2011

Nuestras barbas en remojo (crónica de la tragedia griega)

Dimitris es un joven griego de la ciudad cretense de Heraclión (o Heraklion, o Herakleion, o Candía). En respuesta a una petición de un amigo de España, Dimitris ha grabado su pequeño testimonio, de cinco minutos, sobre lo que está ocurriendo en Grecia. El vídeo nos ha llegado vía Twitter a través de uno de los integrantes del grupo internacional de DRY. Todos somos Dimitris. Enviamos desde aquí todo nuestro apoyo y nuestra solidaridad al pueblo griego. Esperamos que ganen esa dura batalla, para que la expresión tragedia griega nos vuelva a evocar a Sófocles o a Esquilo, en lugar de recordarnos el terrible drama que se cierne sobre el país que inventó la democracia.
Ofrecemos a continuación una transcripción en castellano de sus palabras, que no necesitan comentarios:



«Hola a todos:
Me llamo Dimitris y os saludo desde Heraclión, en Creta. En primer lugar, quiero daros las gracias por vuestro apoyo. Sabéis que nosotros también estamos con vosotros. Un amigo de España me pide que cuente brevemente lo que está pasando ahora mismo en Grecia. La verdad es que no sé por dónde empezar o por dónde terminar:
Antes de nada, tengo la suerte de no estar en Atenas. Lo que ha ocurrido los dos últimos días en Atenas –he visto fotos e imágenes en la Red, y hablo con muchos amigos y familiares que están allí– es claramente, aunque la palabra suene demasiado fuerte, es una guerra. No puede explicarse de otro modo el comportamiento de la policía. En este momento estamos claramente en un estado policial que no está permitiendo que la gente se reúna en la plaza. Eso es lo que pasó ayer. Por eso no se vio mucha gente en la Plaza del Sintagma de Atenas, porque toda la gente estaba en las calles de alrededor, y la policía no les dejaba entrar. La mayoría eran gente pacífica. Las imágenes que se han visto en los medios internacionales, donde algunas personas lanzaban piedras eran… Sí, es cierto que existen. Tal vez fueran unas 50 o 100 personas, y la mayoría eran provocadores. Hay imágenes en las que se ve cómo la propia policía los rescata.
Y la policía…, bueno, el gas CS que utilizan, el gas lacrimógeno, no sé si sabéis que está considerado un arma química, y según la Convención de Ginebra, no está permitido su uso, ni siquiera en tiempos de guerra. Se supone que el uso de este armamento químico es un crimen de guerra. Pero el Estado griego permite que se utilice contra su propio pueblo. Hay numerosos vídeos…, no quiero aburriros, pero hay numerosos vídeos de médicos, de la Cruz Roja, de los trabajadores del metro, que cuentan lo que hizo la policía ayer. Hay incluso una petición del presidente de los farmacéuticos, que estaba hablando por el micrófono en la plaza para pedir a sus colegas que trajeran equipos de primeros auxilios y medicinas a la plaza, mientras la policía le tiraba gases lacrimógenos. Claramente, lo que intentaba la policía ayer era apalear [to beat them off] a la gente. No importa lo fuerte que suene; eso es lo que ocurrió. Estuvieron persiguiendo a la gente, no solo allí dentro, sino en calles adyacentes a más de un kilómetro del centro histórico de Atenas, montados en sus motos, solo para apalearlos. La gente trataba de refugiarse dentro de las tiendas, pero la policía los perseguía incluso allí, entrando en cafeterías, en portales de viviendas, incluso en pequeñas tiendas. Por eso es por lo que utilizo la palabra “guerra”, por desgracia.
Obviamente, no tenemos una democracia. Eso lo hemos venido comprobando desde hace ya muchos años, pero me temo que ahora estamos perdiendo también nuestra libertad. El estado policial hará todo lo que pueda, y este Gobierno con él, básicamente para impedir que podamos manifestarnos, para impedirnos expresarnos, para impedir que nos informemos entre nosotros. Sólo espero ver hoy más gente en Grecia, aunque me temo que incluso si derrocamos a este Gobierno, incluso si conseguimos, de algún modo, ganar este asalto con la policía, me temo que su siguiente pasó será…, no quiero decirlo, pero…, enviar al Ejército, o a una fuerza policial internacional, o a la OTAN, o lo que sea.
No tengo nada que pediros. Sólo que sigáis con vuestra lucha, porque creo que vuestra lucha en España, la lucha de otros pueblos en Inglaterra, en Italia, en Portugal, en cualquier parte, también nos da fuerza a nosotros. Esta es nuestra única llamada: a la solidaridad entre los pueblos, con el fin de hacer todo lo que podamos y conseguir recuperar nuestra libertad y nuestra democracia.
Muchas gracias. Espero veros en las calles, aquí o en cualquier parte de Europa. Y maneteneos lo mejor informados que podáis. Gracias de nuevo. Adiós».

Moraleja: Cuando las barbas de tu vecino veas rapar…

Transcripción y traducción: Red Kite, julio 2011.

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Mercados con cartas marcadas                                                 Hablando claro

Traducción disponible bajo licencia Creative Commons Atribución Compartir Igual 3.0

martes, 28 de junio de 2011

Mercados con cartas marcadas (denuncia de un engaño masivo)

Los mercados se han convertido en los dueños del mundo.
Ninguno de los ocho significados que el Diccionario de la Real Academia propone para la palabra mercado sirve para definir a esos poderes anónimos en que se escudan nuestros políticos para gobernar y legislar contra la vo-luntad de la inmensa mayoría. La que más se aproxima es la cuarta acepción: «Conjunto de actividades realizadas libremente por los agentes económicos sin intervención del poder público». Esta definición se acerca a la que buscamos, pero tampoco sirve, puesto que se refiere a las actividades y no a los agentes. Como la cuestión no es baladí, dado que son los mercados los que parecen regir las decisiones de nuestros mandatarios y, por ende, nuestros destinos, hacemos desde aquí esta sugerencia urgente a nuestros lexicógrafos:
mercado.
9. m. Conjunto de entidades anónimas formado por la oligarquía financiera internacional que, sin personalidad jurídica alguna y sin concurrir a ningunas elecciones democráticas, usurpa la soberanía de los pueblos y decide cómo y para quién deben los Estados gobernar y legislar. U. m. en pl. Las medidas son necesarias para calmar a los mercados.
Por desgracia, no se trata de ninguna broma. La que se propone es una descripción real –indignantemente real– de la realidad politicoeconómica que estamos viviendo. La soberanía popular, consagrada en las Constituciones de toda Europa, ha sido secuestrada de facto por el poder financiero que se esconde tras el eufemístico nombre de los mercados. Los Gobiernos no están supeditados a la voluntad de la ciudadanía que los eligió, sino a los criminales designios de esos mercados. Y así nos va.
Es muy posible que, a muchos, nuestra definición les parezca simplista y sesgada. Es comprensible, dado que la opinión pública se moldea a partir de la opinión publicada. Y como la aplastante mayoría de los medios de desinformación que publican opiniones se encuentra en manos de esos mismos mercados, pedirles objetividad es como buscar agua en el desierto. La televisión, la radio, la prensa escrita y digital, las universidades y demás instituciones académicas y cualesquiera otras entidades capaces de crear opinión están mayoritariamente corrompidas por la omnímoda garra de los poderosos. La realidad que nos muestran periódicos, telediarios y tertulias está distorsionada hasta tal punto que cualquier otra descripción de lo que está pasando resulta increíble e inadmisible. Como la Alicia de Carroll, la ciudadanía ha traspasado el espejo y ya es incapaz de discernir qué lado es el real. Ni siquiera recurriendo a la lógica más elemental. Consideremos solo tres ejemplos:
La caja tonta se ha convertido en un arma más poderosa
que cualquier religión.
Una de las sandeces más repetidas es el absurdo silogismo de que, si se abarata y facilita el despido, se creará más empleo. Dicho así, es una píldora difícil de tragar, por lo que la primera premisa ha de traducirse primero al lenguaje neo-liberal: en lugar de abaratar el despido, se habla de flexibilizar el mercado laboral. Aun así, el argumento no supera el análisis más elemental. Es obvio que la cifra de parados está en relación directa con el número de despidos. ¿En qué universo paralelo se puede acabar con el paro creando más parados? ¿Sería prudente o sensato bajar el precio del agua en tiempos de sequía? Si se pretendiera reducir el consumo de derivados del petróleo, ¿sería razonable bajar el precio de los carburantes y animar a los conductores a pisar el acelerador?
Una segunda necedad que suele presentarse en envoltorio dorado es la de que la privatización de compañías o servicios estatales contribuye a aumentar la solvencia de los Estados, lo que redunda en una mayor confianza de los mercados en la deuda pública de esos Estados. Por mucho que esta patraña se disfrace en jerga neoliberal de medidas para aumentar la competitividad o liberalización de sectores estratégicos, estamos ante un expolio puro y duro. No hace falta ser un experto en macroeconomía para saber que cuantos más activos tiene una entidad –en este caso, un Estado– más solvente se la considera y más fácil le será acceder a un crédito. Es evidente que si el presupuesto español contara en su capítulo de ingresos con los pingües beneficios que actualmente generan empresas ya privatizadas como Telefónica, Repsol, Campsa, Endesa, o Argentaria (por citar solo algunas, que suman por sí solas decenas de miles de millones de euros), nuestra economía estaría mucho más saneada, y podríamos habernos ahorrado muchas emisiones de deuda pública y muchos recortes. Sin embargo, según los perversos postulados del nuevo capitalismo, esa lógica debe invertirse: para ganarse la confianza de los mercados, lo que hay que hacer es liquidar el patrimonio público. Si eso no es un chantaje, se le parece bastante.
Como tercer ejemplo de la inconsistencia de las mentiras con que los medios oficialistas pretenden distraernos, fijémonos en las políticas de recaudación estatales. Cualquiera que se haya visto obligado alguna vez a hacer números sabe que un presupuesto deficitario puede equilibrarse de dos maneras: recortando gastos o aumentando ingresos. A nadie se le ocurriría reducir los gastos y, además, reducir los ingresos. Y, sin embargo, eso es exactamente lo que se está haciendo. Bajo la capciosa etiqueta de medidas de estímulo fiscal para reactivar la economía, se están reduciendo los impuestos a las grandes fortunas. Reducciones de cuotas sobre los beneficios empresariales, incentivos en forma de exenciones fiscales, eliminación de figuras tributarias (Impuesto sobre el Patrimonio), simplificación de tramos en el Impuesto sobre la Renta, consolidación de figuras jurídicas con un trato fiscal especial e indecente (SICAV’s, ETVE’s)… Por no hablar de la vergonzosa pasividad de las autoridades ante la evasión de impuestos a través de paraísos fiscales. Todo pensado para que los que más tienen paguen menos. ¿Y los que menos tenemos…? Pues a pagar más, claro. Esa es la idea de estímulo fiscal que nos vende el neocapitalismo y sus medios cómplices.
No vemos la realidad. Vemos solo lo que los medios quieren 
mostrarnos.
Pero aún hay más. Aparte de aplicar la lógica, la sensatez o el sentido común hay otro medio todavía más infalible para comprobar que las políticas económicas neoliberales son un fiasco: hay multitud de precedentes, casos reales, que lo confirman. Lo que en Europa se está haciendo con los países de la periferia, los llamados PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia… Por si alguien no sabe a quién corresponde la ‘S’, ahí va una pista: el nombre está en inglés) ya se ha hecho antes con los países del Sur. Y no funcionó. Eso lo sabe toda Hispanoamérica, que padeció medidas similares en la década de los ochenta. El rotundo fracaso de aquellas políticas hizo que en América del Sur se conozca a los años ochenta como «la década perdida». Nuestro futuro es la crónica de una suerte anunciada. La propia ONU aseguró la semana pasada que las medidas que se están aplicando en Europa retrasan la recuperación económica. ¿Alguien ha visto a algún telediario hacerse eco de ello?
Estamos atravesando una crisis –o una estafa– que no tiene precedentes, pero se intenta atajar con soluciones obsoletas que se sabe que no funcionan. Se están aplicando en Europa las mismas políticas que llevan décadas utilizándose contra los países del Tercer Mundo y que solo han servido para empobrecer más a esos países y agravar el problema de su deuda hasta extremos insoportables. El Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo están en manos de corruptos y criminales saqueadores que ahora vienen a por nosotros. Los economistas lo saben. Los mercados lo saben. Los Gobiernos lo saben. Los medios lo saben. ¿Por qué gran parte de la ciudadanía no está al tanto? La respuesta es obvia: porque esta partida está amañada. Los mercados juegan con cartas marcadas.

Red Kite, junio 2011.

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Disculpe el señor                                                         Nuestras barbas en remojo

miércoles, 22 de junio de 2011

Disculpe el señor (Serrat reloaded)


Disculpe el señor
si le interrumpo, pero en la Puerta del Sol
hay mil indignados que
preguntan insistentemente por usted.
No quieren reformas, no...,
ni son de partidos de izquierda,
ni de ningún sindicato.
Son pobres que están hartos del sistema.
No entendí muy bien
si quieren derribarlo o quieren reinventarlo,
pero, por lo que parece,
por fin se han dado cuenta del poder que tienen.
¿Quiere que les diga que el señor salió...?
¿Que envíen mañana a quien los represente...?
¿O mejor les digo como el señor dice:
«Las reformas se mantienen,
Me cueste lo que me cueste».
Disculpe el señor,
se nos llenó de pobres la Puerta del Sol
y no paran de acampar,
también en Barcelona y treinta plazas más.
"Estos son los pobres de los que le hablé".
Y como el señor no los escuchó
y ha perdido las elec-ciones,
quieren reformar la Constitución
y limpiar las Institu-ciones
de golfos y corrupción.
O los escucha o desaloja, una de dos.
que mientras estamos hablando
llegan más perroflautas y siguen llegando.
¿Quiere usted que mande a los antidisturbios
y que lo revienten algunos infiltrados...?
¿O mejor les digo como el señor dice:
«No quería; me obligaron
para calmar los mercados...?»
Disculpe el señor
pero este asunto va de mal en peor.
Vienen a millones y,
curiosamente, vienen todos hacia aquí.
Traté de contenerles, pero ya ve:
la protesta me ha superado.
Estos son los pobres de los que le hablé...
Le dejo con los indignados,
y entiéndase usted...
Una palabra suya y los disolveré.
Pero tenga usted en cuenta
que no es recomendable el uso de la fuerza;
que estos lo tienen muy claro:
si usamos la violencia, salen reforzados.

Adaptación de Red Kite sobre una canción de Joan Manuel Serrat (1992).
Junio 2011.

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Gracias, Jorge                                                      Mercados con cartas marcadas